Santiago Segura no engaña a nadie y su nueva
secuela de la que es, reconozcámoslo, una de las sagas más exitosas del cine
español y que con cada nueva secuela eleva los (preocupantes ) números de la
taquilla española, es una nueva muestra de más de lo mismo: una cinta donde se
recupera el cine de entretenimiento en su más directa lectura, con momentos
dedicados a los fans de la saga y del personaje pero cuyo único objetivo es
entretener al respetable mientras vemos desfilar a una serie de amiguetes del simpático
director, del mundo del corazón a la historia pasada del cine patrio, hay
cabida para todo y eso es lo que un gran número de personas quiere ver por lo
visto si bien en esta quinta entrega (
ya han pasado ¡16 años! de Torrente ) por pequeños momentos parece que se
quiere recuperar cierto mensaje social de la primera entrega, en una especie de
remake con mucho más presupuesto. Aún así la finalidad principal es la de crear
una cinta comercial ( sin usar el término en modo negativo ) que guste tanto al
fan como al espectador nuevo.