Ojo por ojo, sangre por sangre
Raúl Arévalo, uno de los rostros habituales del cine español, debuta en la dirección con esta maravillosa salvajada, un thriller seco, rotundo, de ritmo pausado y estallidos viscerales. La clásica historia de venganza, contada como lo hubiera hecho Peckinpah pero con una personalidad bien marcada, rodada con nervio y aplomo e interpretada con increíble (y creíble) sobriedad.