Dios es una mujer, gracias a Dios.
Álex de la Iglesia no cree en el ser humano. De nuevo nos
trae una historia repleta de seres demenciales, desequilibrados, inmaduros,
histéricos y depravados que pueblan su universo. Afortunadamente nos los
presenta dentro de una historia frenética y extremadamente divertida. No es El
día de la bestia. Ni falta que le hace. No es redonda, pero es una montaña rusa
perfectamente construida.