Después de
este incidente David O. Russell, director que parece especializado en
familias disfuncionales, al igual que Wes Anderson, donde ese
intercambio de gritos y cambios de humor cual Pat Solatanno, el
protagonista de su nueva cinta (ojo, que no estoy acusando al
director de enfermo mental como el protagonista de su curiosa comedia
romántica), le produjo un ostracismo de seis – siete años durante
los cuales no dirigió nada hasta volver a primera plana con la
celebrada The Fighter.