miércoles, 10 de octubre de 2012

(Crítica - Sitges 2012) Lo imposible


Madurando en medio del desastre

Después de su triunfal paso por los festivales de Toronto y San Sebastián y con la presión de haber debutado con una de las películas más taquilleras del cine español de los últimos años, se ha podido ver en Sitges (festival que lo vio crecer cinematográficamente y que él mismo considera como su casa) la segunda y esperada cinta de J.A. Bayona, Lo imposible.

El director barcelonés pudo haber dado el salto al cine americano (ofertas no faltaron) pero prefirió esperar cinco años para su siguiente largometraje, rodado con equipo y producción española pero con espectáculo del mejor cine americano así como una sensibilidad europea, en una cinta que recrea un pequeño drama (real: así se remarca en las palabras iniciales que se quedan marcadas durante unos segundos en los títulos de créditos: verdadera historia) de una familia española que padeció el tsunami que asoló Tailandia en 2004 causando más de 200.000 víctimas. Una apuesta arriesgada pero de la cual Bayona sale triunfante gracias a su buena labor cinematográfica como sus referentes y la actuación de sus brillantes actores.

La historia real de la familia española formada por Maria (una conmovedora Naomi Watts), Tom (Ewan McGregor), Lucas (un soberbio, auténtico protagonista y descubrimiento de la cinta, Tom Holland) y los pequeños  Simón y Tomás servida como un pequeño drama que extrapola a los cientos de historias de dolor y pérdida que causó la destrucción de la naturaleza, en una cinta que podía haber caído en el maniqueísmo sentimental pero que creo que tanto Bayona como el guionista Sergio G. Sánchez controlan muy bien sin (ab)usar de trampas narrativas o buscar el sentimentalismo barato, creo que se podría acusar en todo caso la reunión final de la familia, aunque a lo mejor la realidad es más increíble que la ficción (la verdadera María ha declarado que el periplo por el que pasó su personaje fue más duro en la realidad que lo que describe la cinta, con gran realismo…).


La cinta se abre y se cierra a bordo de un avión, después de un viaje emocional donde el director nos expone esta pequeña historia donde el caos natural sirve como excusa para hablar de temas más universales y afines a su carrera como la importancia de la reunión familiar, la superación personal ante las adversidades así como el proceso de maduración y aprendizaje del joven Lucas (Tom Holland, descubierto en una representación teatral londinense de Billy Elliot). Asimismo podemos ver el espíritu “spielbergiano” de la cinta, con homenajes constantes, o mejor dicho, una atmósfera que bebe de algunas de las mejores cintas del director americano: esos iniciales planos generales del mar que provocan nerviosismo, herederos de Tiburón; la importancia del núcleo familiar, otro tema común a Spielberg o el periplo de Lucas por el hospital y los alrededores destruidos, que podría recordarnos al joven protagonista de el imperio del sol.


Ya el plano de los globos voladores el cual se separa del grupo de otros globos nos sitúa en la tragedia personal de la familia, que será separa durante gran parte del metraje: María será gravemente herida (en escenas crudas aunque creo que el tema de los dos desmayos durante las proyecciones en el festival de San Sebastián son publicidad engañosa…) y llegará a un hospital gracias al esfuerzo de su hijo Lucas, que madurará ayudando a otras personas a encontrar a sus familiares desaparecidos; momento que sirve para generalizar sobre el dolor de otras familias así como muestra de la madurez del joven niño, a su pesar. También tenemos que aplaudir a una esforzada Naomi Watts, quien en sus escenas con su hijo nos regalan grandes momentos. Por otro lado tenemos a Ewan Mcgregor quien no cesará en su empeño de volver a unir a la familia. Citar los breves pero emotivos papeles de Geraldine Chaplin y Marta Etura.

Y por supuesto hablar del acabado técnico del film donde nos podemos comparar  (e incluso superar) con muchos films americanos. Bayona aprovecha al máximo los 25 millones de presupuesto y reproduce, con un equipo patrio, con un gran realismo y espectacularidad a partes iguales, con unas secuencias que recrean el tsunami con el mismo realismo que la cinta de Clint Eastwood, y nos introducen realmente en él gracias a sus espectaculares F/X y a un novedoso sistema de sonido 3D. Estas escenas tardaron seis semanas en rodarse en los ya cerrados estudios de ciudad de la Luz en Alicante y con más de 100 planos en la primera secuencia del incidente natural.  También Bayona usa una segunda secuencia de la gran ola en montaje paralelo con la operación de María donde se sirve de metáfora de supervivencia de la mujer.

Un gran melodrama familiar con un amplio espectáculo y que demuestra el saber hacer de su joven director en una cinta que aspira a triunfar a nivel internacional. Motivos no le faltan.

7 comentarios:

  1. Esta es sin duda la PEOR PELICULA que he visto nunca, pero como la producción es española ES OBLIGATORIO verla y decir que es buena. NO LO ES, ES UNA MALA PELICULA, ES MALA CON GANAS!!!

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  2. Tremenda pelicula no dejen de verla.

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  3. Mas mala que la peste, no tiene ningún sentido. Al nivel de Spiderman o Pretty Woman. Mala, previsible y con el final que el público quiere.

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    1. guardate tu critica porfavor... esta pelicula es una de las mejores... que te demuestra superacion

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  4. acabo de verla en Argentina en el living dee mi casa y me parecio exelente ,conmovedora y no se si el sentimiento se maneja con un estado de animo pero terminamos todos con lagrimas en los ojos.

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  5. Alguien. Explíqueme. El final. No. Lo. Entendí. .porqué. El hombre. Mira q dice en el papel estamos. En la playa

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    1. Porque en ese papel estaban los nombres de la esposa e hija del hombre que lo acompaña a buscar a su familia. Y esa es la nota que le había dejado la mujer antes que sucediera el tsunami.

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