jueves, 14 de febrero de 2013

(Crítica) Black mirror 2x01 Be Right Back


Nunca moriremos, siempre estaremos presentes ( en la nube )



Desde luego la ficción británica está a un nivel excelso, muchas series americanas ( o de cualquier índole, aunque cito a los shows USA por su alta presencia y poderío ) querrían tener este acabado visual, artístico y cultural de series como los dramas de época Downton Abbey (todo un fenómeno en Estados Unidos, ver sus numerosos premios ; hasta el punto de que la primera dama solicitó los DVD’s de la nueva temporada a la cadena antes de la emisión de ésta), The Hour o call the midwife o sus series de género como las sensacionales Misfits, Being Human ( recién cancelada ), Utopía ( actualmente la mejor serie del 2013 ) o esta Black mirror, una joya de la ciencia ficción anticipada y, por méritos propios, una digna heredera del espíritu de la mítica the twilight zone ( 1959 - 1964 ) .

Esta obra, miniserie de apenas tres episodios no conectados entre sí, está creada por el genio del periodista y guionista Charlie Brooker, autor también de esa miniserie sobre Gran hermano y muertos vivientes/caminantes ( en su variante atlética a lo 28 dias después ) que fue Dead Set. Con el nexo común de la importancia de las nuevas tecnologías y medios de comunicación en la sociedad moderna y/o de un futuro próximo, cada episodio ha supuesto una incómoda ( el primer capítulo, con el secuestro de la hija real y la labor que se pide al primer ministro para que ésta sea liberada ), crítica ( el capítulo Fifteen Milion Merit sobre el concurso de talentos, la importancia de la Tv que fue ) o triste ( el capítulo The entire history of you, del cual por cierto el actor Robert Downey Jr. ha comprado los derechos para trasladarla a un futuro film, un proyecto muy interesante ). Desde luego esta ficción es incómoda, inteligente en su discurso sobre la perversión de la humanidad actual respecto a cualquier avance tecnológico, la dependencia que tenemos hacia ella, como los contactos humanos se pierden en pos del uso de smartphones o tablets( por ejemplo las conversaciones en los lugares de descanso laboral, donde se discutía, sin idea o muy poca, sobre fútbol o política, y como ahora este hecho ha sido sustituido por juegos online sociales populares… ). Todo esto lo podemos observar en bet right back, el primer episodio de este retorno de una de las series más innovadoras de las últimas décadas.

Tu personalidad nunca morirá

Pareja van a una casa de campo. Se quieren. Él es un adicto a las redes sociales. Tienen una noche de decepcionante sexo. Él va a devolver la furgoneta alquilada. No vuelve. Ella queda embarazada.



Éste es el punto de partida del episodio, donde, en un futuro próximo ( ver los móviles ultrafinos o la pantalla de diseño que usa ella para su trabajo ), vemos como toda nuestra personalidad, vislumbrada a partir de los videos y fotos que compartimos, nuestros twetts, links de facebook u otras redes sociales, las webs que visitamos, está viva virtualmente, se nos puede describir e incluso recrear ( literalmente, como en la segunda parte del episodio ). ¿ qué ocurriría si mueres pero puedes seguir en contacto de una manera virtual? ésta es la hipótesis de este agobiante y triste episodio, conectado en temática con el tercer episodio de la primera temporada.

Resulta duro ver como la viuda y futura madre soltera conecta primero via mail y después con una recreación de su voz en sucesivas llamadas, como palia el dolor con una ¿personalidad? virtual, no existente. Aquí Brooker ( guionista del episodio) parece tanto hablar sobre la falta de intimidad y secretos en nuestra vida ( todo lo hacemos público, el sinó de las redes sociales ) como de un más allá virtual “clonado” en las nubes ( o discos duros virtuales, de uso cada vez más expandido ), con un episodio lento en su narración pero donde palpita un dolor humano creciente y una sensación de tristeza y soledad, a pesar de la vida artificial.

Pero si esta trama ya de por sí es muy interesante y profunda el episodio ( que apenas dura 45 minutos ) se atreve a aumentar su discurso a partir del momento en que la protagonista decide pasar de una vida artificial virtual a pedir una versión androide de esa virtualidad. En esa extraña escena donde “prepara” una recreación física de su fallecido novio ( preparada en agua y unos productos, como sin un postre casero fuera… ) a continuación tenemos una expansión de la primera tesis para ver como en este futuro cercano hay vida artificial física. Protagonista volverá a tener una vida sexual activa ( si bien el androide no responde a estímulos: se activa y para automáticamente, como si de un gran consolador se tratara…), aunque poco a poco esta vuelta al pasado se turbia: la chica echa de menos las discusiones o intercambios de punto de vista que hay entre humanos, la nula reacción el nuevo Ash en según que emocionales situaciones etc Si bien la resolución puede ser pensada con anterioridad, ese final de capítulo es casi más triste que si se hubiera decidido por el final que se esperaba en el acantilado.

El episodio, con un gran poso emocional, está magníficamente dirigido, fijarse en esos pequeños detalles ya comentados que nos sitúan automáticamente en un futuro no muy lejano ( los teléfonos móviles; las pantallas; el pupitre-pc ), el contraste usado de manera muy adecuada entre esa alta tecnología y el campo: el roce de un insecto, la contemplación de un verde prado y como eso aumenta el discurso de que somos seres apagados emocionalmente por los avances. La actriz Hayley Atwell ( Capitán América: el primer vengador; Falcón ) está formidable y el actor Domhall Gleeson, en sus movimientos y maneras, deviene una extensión de ese ya magnífico personaje que fue el David 8 ( Michael Fassbdender ) de Prometheus.

Brooker sigue creando con esta soberbia miniserie de relatos polémica y debate que es lo que busca y consigue de manera tan atractiva ( cinematográficamente hablando ) como inteligente. 

3 comentarios:

  1. Coincido, brillante en todos los aspectos. Una joyita. También me recordó a lo mejor de AI, de Spielberg, en especial Domhall Gleeson, que parece un Haley Joel Osment evolucionado.

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  3. Interesante crítica, pero muy difícil de leer. Recomiendo mejorar la redacción, por momentos siento que estoy leyendo algo traducido desde el inglés con Google. Y también, utilizar mejor los signos de puntuación y el espaciado.

    Un saludo.

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