martes, 19 de marzo de 2013

(Crítica) Una bala en la cabeza

Los viejos rockeros ¿mueren?



Una bala en la cabeza ( nada que ver con el adrenalítico thriller de John Woo del 1990 sino adaptación de la novela gráfica del francés Alexander Nolent alias Matz y dibujado por el neozelandés Colin Wilson, editado en España por Random House Mondadori ) será un fracaso comercial ( y de crítica, ahora que está tan de moda la crítica sesuda y gafapástica ) al igual que le ha ocurrido a Arnold Schwarzenegger y su El último desafío e intuyo lo mismo para el proyecto conjunto que ya han rodado a las órdenes de Michael Hafstrom The Tomb. Es una cinta demodé, de otra época, con un protagonista ( y un director) fuera de su tiempo, el recuperado ( aunque no se note ni signifique mucho ) Walter Hill.


Con un guión plano sobre corrupción y burocracia, polis honestos que buscan la venganza por la muerte de su compañero y polis corruptos y un ladrón y sicario que tiene más de honor que el resto de caracteres, se agradece la incursión del director Walter Hill, poco alabado si bien tiene trabajos de gran estima, tanto como director como productor ( Driver, The warriors, la saga Alien, Prometheus, Deadwood ) en detrimento del inicial Wayne Kramer, director de carácter que chocó con su principal estrella, Sylvester Stallone. Si bien su dirección no es realmente destacable en su conjunto, en un producto con deficiencias tanto en sus actuaciones como en su planteamiento y desarrollo dramático, Hill , como buen artesano, realiza una dirección cuasi transparente pero directa ( la cinta apenas llega a los 90 minutos ) con escenas de acción violentas y bien rodadas, sin marear al espectador ni buscar piruetas con la cámara y el montaje ( aunque es muy molesto esas transiciones “modernas” que hay entre escenas o esos horribles flashbacks, detalles innecesarios ), haciendo lo que puede con el material de base, que no es poco. Estamos en una época donde el público quiere ver a jóvenes atractivos en persecuciones con sus bugas maqueados, o robots zurrándose al son de un montaje epiléptico, esta cinta está fuera de lugar, lo que se agradece.


Aunque la cinta se ve como de otra época, gracias a su aire ochetentero en su uso de la violencia ( la sangre salpica, las peleas se solucionan a golpes o con hachas, nada de pistolas ni tiroteos exagerados ), la moralidad de los personajes ( los buenos son buenos y los malos muy malos, con la excepción de los personajes de Stallone y Jason Momoa, antagonistas muy parecidos ), cine de hombres y para hombres ( las mujeres son caras bonitas con sus respectivos cuerpos, o prostitutas: todo muy machista; el prota lleva su propia botella de whisky a los bares ) aunque algunos detalles técnicos como la foto o algunos elementos del montaje ya comentados quieren camuflar ese hecho.


¿Los actores? Ahí están, gracias. El paso del tiempo afecta a Stallone, el cual nunca ha destacado por sus labores interpretativas ( con honrosas excepciones: Cop Land ) y su cara es totalmente inexpresiva, aunque se agradecen sus one liners ( ¿vamos a pelear o me quieres matar de aburrimiento?, antes de la pelea final, por ejemplo ), y aunque el actor quiera seguir demostrando su dureza, escenas como la pelea de los baños, donde podemos ver su musculatura en una persona de más de 60 años, da grima. Por ahí también tenemos a un posible sustituto – si sabe escoger bien sus papeles- de Stallone y compañía, el hawaiano Jason Momoa ( mítico Khal Drogo en la serie de HBO Juego de tronos; horrible como el nuevo Conan ) quien hace de su silencio y presencia física su mejor virtud interpretativa en un personaje gris al igual que el de Stallone (de nombre Jimmy Bobo, ahí queda eso ). En un breve papel secundario tenemos a un llamativo Christian Slater, últimamente perdido en series de televisión que duran cuatro episodios a lo sumo, en el papel de un corrupto abogado, muy similar al Sean Penn de Atrapado por su pasado, personaje que permite la escena de esa orgia sacada de Eyes Wide Shut. Por ahí también está Sarah Shahi como la hija de Stallone y sobretodo el actor de origen coreano Sung Kang (saga Fast & Furious ), quien podriamos decir que es el verdadero protagonista de la cinta, convirtiendo a ésta en una buddy movie con dos personajes contrarios obligados a entenderse.


Y aquí es donde radica uno de los mejores elementos de la película, la descripción de la manera de trabajar del policía, el único personaje honesto de la cinta, moderna y siempre con su móvil a mano, y el personaje de Stallone, un sicario que primero dispara y luego pregunta ; sus conversaciones son de lo mejor del flojo guión. Además la presencia del actor también sirve como ejemplo actual de búsqueda de nuevos mercados para Hollywood: China es el futuro comercial de la maquinaria del cine estadounidense y por ello muchos proyectos actuales incluyen a actores asiáticos de cara a tener una presencia en ese mercado y una mayor audiencia ( sin ir más lejos, Iron Man 3 tiene actores chinos en su reparto ). También comentar el rodaje en Nueva Orleans, donde se hace uso tanto de las ayudas fiscales para rodar ahí como es un marco inmejorable para este relato sobre corrupción vista la triste situación de la ciudad tras el Katrina ( explicado de manera inmejorable en la serie Treme de HBO ). Un doble comentario sobre la política actual de la maquinaria hollywoodiense, capaz de emcumbrar tan rápido como hunde a aquellos que triunfaron tiempo atrás….


.Walter Hill no va a volver a dirigir gracias a una bala en la cabeza. Y es que él es como el personaje de Stallone, un ser solitario que hace las cosas a su manera aunque para los demás esa manera no sea la correcta. Él es capaz de con tan tópico material y actores darnos un thriller de serie B, entretenido y bien narrado.

3 comentarios:

  1. Si es serie B, bien narrada a la antigua y entretenida pero si leemos el comic nos damos cuenta de lo diferente que podria haber sido si se hubiese respetado más el mismo.

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  2. No conozco la novela gráfica en la que se basa por lo que no puedo comparar; también tener en cuneta que éste es un proyecto heredado por Walter Hill después de la marcha del director previsto y que el director hace lo que puede con el material de base y demás, algo meritorio.

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  3. No se pueden comparar el cómic con la cinta, la gente comete ese error, qué bien que bien que Momoa haga otros personajes de su ya legendario Drogo pero se le extraña.

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