martes, 8 de abril de 2014

(Cine) ( Crítica) La gran belleza

La búsqueda de tu lugar en el mundo

 


Después de una carrera triunfal que empezó en el Festival de Cannes 2013 y ganando premios internacionales hasta acabar con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa de la última edición ( pasando por encima de Alabama Monroe de Felix van Groeningen  o la caza de Thomas Winterberg ) Paolo Sorrentino ha tenido que volver a su Italia natal para quitarse la espina de su errática y marciana un lugar donde refugiarse, su debut USA, y ahora nos trae una cinta sobre la vida, el lugar del ser humano en la creación, el significado de nuestras miserables vidas en una sociedad decrépita y corrompida, de la mano de su inseparable Toni Servillo ( protagonista de su anterior y excelente Il Divo )



 

            “ Mi propósito es ser el rey de los hechos mundanos “

 

A través de fiestas nocturnas decrépitas y horteras,  metáfora perfecta del destino de esta sociedad, más  preocupada por pasarlo bien rodeado de alcohol, sexo ( o la búsqueda del mismo) y música que por su propia vida, como la noche parece ser la otra protagonista del film ( citar el momento en que el protagonista, el escritor venido a menos  Jep Gambardella  está despierto por la mañana y no sabe que hacer, está desubicado, fuera de lugar ) y esa oscuridad dota de una atmósfera onírica a la vez que pesadillesca a este relato sobre la NADA, pues por momentos parece que estamos asistiendo a una serie de escenas que no están conectadas entre sí y no tienen un significado uniforme, ¿ lo que vemos es el nuevo relato del escritor que, después de una primera obra aplaudida, no ha vuelto a escribir? o como se dice en el film, en una de sus muchas citas literarias, como autores han intentado escribir sobre la NADA sin éxito… Ahí es donde reside la magia de un film perdido por momentos tanto como sus protagonistas, donde hay múltiples capas de lectura; podemos verlo como el símbolo de una Italia caída en desgracia, una crítica a la sociedad bohemia y aristocrática ( esos duques de alquiler ) italiana solo preocupada en pasárselo bien, un homenaje/cita continua a 8 ½ de Federico Fellini; como el país europeo está gobernado por reliquias ( esos monumentos y piedras ) iguales que esas personas mayores, las cuales sobreviven a las más jóvenes ( como el caso de esa hija de un antiguo amigo de Jep que se dedica al striptease artístico ) que fallecen dejando su lugar a los más mayores; la corrupción imperante en un país con fecha de caducidad, donde tu vecino es un criminal corrupto y tú ni siquiera lo conoces pero también puede ser visto como un conjunto de escenas escritas por el protagonista de cara a su futura obra tanto tiempo postergada, aunque en su final acaba siendo una búsqueda ( sin camino de retorno ) del significado del yo perdido en una (bella) historia de amor rota y desperdiciada. Pero también vemos la Italia religiosa y creyente o una parodia del mundo cultural, como las amplias citas o esas obras teatrales surrealistas ( ojo al número metafórico del comunismo ) donde  Romano, amigo del protagonista, es el mejor ejemplo: un autor teatral incapaz de crear una obra original ( se dedica a adaptar obras célebres ) a la vez que su único objetivo es entrar en las bragas de la actriz 

 

-         “ ¿ Quien soy? Tú no eres nadie”

 


Sorrentino usa una puesta en escena apabullante, como ese inicio con una cámara y un montaje sin fin, donde lo sobrecargado de la apuesta argumental encuentra su traslación a la puesta en escena, como si toda la parafernalia de la fiesta donde es introducido el protagonista ( en una de las entradas en escena más potentes de un actor en años ), su sobrecarga barroca y excesos ( los bailes de los personajes al son de canciones de Rafaella Carrá, las vestimentas ) se trasladara a la cámara inquieta del director pero tras esa apabullante arrojo visual encontramos poesía en momentos singulares como el tejado del protagonista simulando ser un mar abierto, el uso de la noche y la oscuridad y esos palacios vacíos y oscuros que transitan el protagonista y ciertas compañías suyas o el número de magia de la jirafa en las ruinas ( ¿ acaso la puesta en escena no es un truco del director para ver como el protagonista va desapareciendo de la vida?) y así el relato converge en una amplitud de temas y miradas, dentro de una narración larga (140 minutos ) y donde su inicio puede echar atrás al espectador lleno de momentos horteras o incluso incómodos per críticos a más no poder ( la escena del entierro y la preparación para el mismo, donde el protagonista nos enseña como actuar para ser el centro de atención por encima del ser muerto sin meter la pata…. ) pero que si entras en su particular ritmo encontrarás un universo particular, lleno de mala leche y sarcasmo a la par que triste en su finalidad, ahí es donde parece la humanidad parece condenada en su destino, en un viaje moral sin vuelta atrás, donde no somos nada ( ni lo intentamos a veces ), una cinta llena de momentos visuales totalmente arrebatadores pero también turbadores, hipnotizados por la educación y buenos modales de su protagonista pero quizás sin poder ver la verdad tras esas bellas palabras. La gran belleza a veces se esconde tras actos y visiones oscuras, y nosotros no sabemos verla, ni mantenerla.
 

 
Viajar es útil, ejercita la imaginación
Todo lo demás es desilusión y fatiga
Nuestro viaje es enteramente imaginario
Ahí reside su fuerza
Va de la vida y la muerte
Personas, animales, ciudades y cosas es todo inventado
Es una novela, nada más que una historia ficticia
Lo dice Littre, él no se equivoca nunca
Y además, cualquier puede hacer otro tanto
Basta cerrar los ojos
Está en la otra parte de la vida
Louis-Ferdinand Celine
"Viaje al fin de la vida"

1 comentario:

  1. Me parece totalmente respetable este análisis, pero creo que no has entendido correctamente lo que este film quiere transmitir. Las escenas son inconexas no porque se trate de un relato nuevo, sino porque es un autor que ya no encuentra inspiración y se abandona a la mundanidad, pese a que el mismo trata de buscar la gran belleza, es decir, aquello que le devuelva la inspiración. Es inconexo porque es una introspección en la mente del propio Jep

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