viernes, 10 de enero de 2014

(Cine) ( Críticas) Riddick

El ocaso del antihéroe

 


David Twohy es un fan de la ciencia ficción más pulp, su debut como director tras escribir  fue la simpática y honesta Han llegado protagonizada por un ¡ sobrio! Charlie Sheen, un film de invasiones extraterrestres que supuso todo un ejemplo de cómo entender bien la serie B. Luego rodó la entretenida Pitch Black, otra modesta cinta de ciencia ficción de presupuesto bajo donde se daban cabida tanto la monster movie como  el cine de supervivencia e incluso un thriller espacial gracias a la presentación de un peculiar asesino, Charlie B. Riddick ( encarnado por Vin Diesel, en el cual puede ser su papel más canónico, con permiso del Dominic Toretto de la saga Fast & Furious ). La cinta, gracias a su premisa y su escaso presupuesto, fue un moderado éxito que dio paso a una saga que seguiría con la ambiciosa y desastrosa las crónicas de Riddick, cara y aparatosa cinta que falló en su planteamiento y fue un gran fracaso económico (otro más ) para Universal Pictures.

 


Ahora tanto Thowty como Diesel han decidido volver a las raíces del personaje, con una tercera entrega que vuelve a los aires de serie B de la primera entrega y que cierra el periplo del personaje. Riddick narra el viaje de su ahora Rey Riddick, el cual está aburrido de su tenencia de poder y la vida en palacio, el cual la abandonará para volver a su planeta natal. Pero será engañado por su antagonista  ( cameo de Karl Urban ) y dejado de la mano de Dios ( o mejor dicho, de sus propias manos ) en un salvaje planeta plagado de criaturas peligrosas, como una especie de mezcla entre cebras, hienas y perros ( y de la cual el salvaje protagonista adoptará una como mascota ) y una especie de mezcla entre serpiente, escorpión y cocodrilo, que supondrá el gran enemigo del planeta. Riddick decidirá llamar a unos caza recompensas para poder quitarles una nave espacial, llegando dos grupos diferentes: uno liderado por  Santana ( un sobreactuado Jordi Mollà ) y que cuenta entre sus filas con  Díaz ( Dave Batista, en un personaje que parece un entrenamiento para su Drax el Destructor de la futura los Guardianes de la Galaxia de James Gunn para Marvel; por cierto, en dicha cinta también coincide con Vin Diesel, el cual pondrá voz al árbol-persona Groot ) y otro por   que tiene como mano derecha a la sexy y aguerrida   ( Katee Sackhoff, la mítica Starbuck del remake de Battlestar Galactica, a la cual no se le acaba de sacar demasiado partido, más allá de un leve destape, para alegría del fandom ). Todos deberán trabajar juntos a pesar de sus diferencias si quieren sobrevivir a una lluviosa y oscura noche llena de monstruosidades.

 


Se debe agradecer a Twohy el que se haya bajado de sus ínfulas grandiosas y vuelva recuperar ese espíritu de cine de bajo presupuesto que tenia la primera entrega, que abrazaba el cine de género en sus variadas vertientes con el fin de entretener al espectador. El mejor ejemplo, y el mejor momento de la cinta, es ese inicio donde, prácticamente mudo, asistimos a la odisea de Riddick mientras sobrevive en ese peligroso planeta repleto de extrañas criaturas; invocando el espíritu de Depredador en su clímax final ( con homenaje incluido ), la cinta dará paso a una cacería que prácticamente calca el esquema de Pitch Black, con pelea final con monstruos incluida, aspecto también criticable de esta intrascendente y floja secuela: en la primera parte esa especie de bichos voladores tenían una llamativa construcción y el uso de la oscuridad era un elemento narrativo, en Riddick los monstruos tienen el (enésimo) parecido con el mítico monstruo de Alien  y a la enfermiza actividad artística del austriaco H.R. Giger ( a sus bocas me remito ) y el uso de esa lluvia persistente y la oscuridad en su clímax final parece más aquí la herramienta para ocultar los deficientes FX de la cinta ( observar los horribles cromas en los viajes en esa moto espacial, por ejemplo ). Además los personajes no cuentan con una buena construcción, empezando por ese cazarecompensas encarnado por el español Jordi Mollà ( con otro villano sobrecargado, al igual que el  de Dos policías rebeldes II ) o Johns, el cual conecta, de manera algo forzada, con la primera entrega. Las escenas de acción tampoco son nada novedosas, con esa eterna cámara lenta o el combate final, donde la oscuridad más que provocar tedio y tensión deja ver poco la acción.


 

Riddick acaba siendo una cinta tan entretenida como insignificante, que busca volver a sus orígenes después del estropicio de la segunda parte, una película tan vacía como los diálogos que suelta Mollà o los silencios del protagonista. Cierra la saga de una manera circular, más digna que su antecesora aunque tampoco hacia falta su existencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario