jueves, 15 de enero de 2015

[Cine] ( Críticas ) Whiplash

Obsesiones artísticas






En varios momentos de la cinta dirigida por el debutante Danielle  ( ex músico de profesión metido a guionista y ahora director ) se cuenta que Charlie Parker comenzó a despuntar en el jazz después de un incidente con su maestro , el cual le lanzó un platillo a la cabeza después de una actuación no muy inspirada. Esta anécdota ( que se recreará en un momento dramático del film, cambiando un platillo por una silla ) sirve como metáfora y leit motiv de la historias, decidida a demostrar como detrás de cualquier genio desconocido para las artes debe tener un mentor decidido a castigarlo, llevarlo al límite para sacar sus conocimientos y potenciarlos al máximo nivel, un choque de trenes como es el que viven el joven Andrew ( Miles Teller ) y el arrogante, violento y salvaje profesor Fletcher  ( inmenso J.K.Simmons ).



 Andrew ( Miles Teller, Project X, Divergente ) es un joven amante del jazz decidido a ser descubierto por el profesor Fletcher ( J. K. Simmons ) de cara a entrar en su laureada banda de jazz y convertirse en un gran batería, por lo que entrena duro día a día, sin tener amigos más allá de su divorciado padre, un aspirante a escritor, o un interés romántico por la dependienta del cine al que suele acudir a ver cine clásico con su progenitor. La oportunidad llegará para el joven , pero no será más que un vía crucis, una bajada a los infiernos en unos ensayos titánicos e inhumanos, que llevarán a acabar con su triste vida personal y social y  hacer decaer la salud mental y física del músico. ¿Conseguirá superar esa prueba vital y profesional o será otro más de los que abandonan ante la presión del profesor ?


La segunda cinta como director de Damien Chazelle ( 1 ) supone una descripción personal de sus tiempos como estudiante de música ( aunque al parecer el personaje de Simmons no está basado en nadie en particular ) a la vez que describe la profesión de músico como una experiencia “ mortal”, después de que su anterior cinta como guionista fuera el entretenido thriller Grand Piano donde un pianista ( Elijah Wood ) estaba destinado a tocar una pieza imposible sin cometer ningún fallo, amenazado por un misterioso francotirador; podemos ver paralelismos en ambas historias, desde la presencia de un tema musical harto complejo ( aquí el tema whiplash que da título al film : ver las duras escenas donde el protagonista intenta seguir el ritmo de la creación, llegando a sangrar por las manos…. ) o la obsesión de sus protagonistas por el éxito, allí la sombra de su difunto maestro, aquí el ansia por convertirse en un nombre clave del jazz y ser recordado por ello. El guión del propio director incide en la presión del profesor hacia su pupilo, al cual destroza físicamente y mentalmente en terribles prácticas, así como el prometedor músico se encierra en sí mismo, algo que se traslada a la puesta en escena, con planos cada vez más cerrados a medida que se intensifican los cara a cara entre los protagonistas. Pero la historia no puede mantener el nivel dramático hasta el final, llegando a tener una pequeña parada en su tercer acto, para luego volver a concluir con un pulso entre los músicos en ese concierto final. La intensidad de las actuaciones y el mensaje de la música como experiencia dolorosa me ha recordado a la magnífica Amadeus ( 1984 ) de Milos Forman. Pero la cinta tiene un as, mejor dicho dos, y son su dúo protagonista.




Una historia tan visceral necesita de actores dispuestos a dejarse la piel en sus papeles y el rol que encarna el eterno secundario J. K. Simmons es desde ya uno de los mejores papeles del año. Construye un profesor arisco, violento y salvaje en su forma de motivar a sus alumnos, un trasunto del rol de R. Lee Ermey en la chaqueta metálica ( Stanley Kubrick, 1987 ), el cual es capaz de llevar al límite, en todas sus extensiones, a sus alumnos. Con el insulto y las faltas de respeto, las intimidaciones ( tanto físicas como mentales ) como método de enseñanza, es un personaje odioso y temido a la vez, mirar su entrada en escena en esa primera escena directa que corta una práctica del protagonista y le ignora de inmediato; pero el actor es capaz de darle a ese “monstruo” varias capas, una doble moral como su acercamiento a Teller la primera vez que entra en la banda o el estremecedor y tierno monólogo que demuestra su dolor por la pérdida de un antiguo alumno ( si bien luego se descubrirá el secreto que oculta y que desemboca en el tercer acto ). Simmons consigue el papel de su vida, con un personaje al cual odiamos, tememos e incluso en cierto momento hasta entendemos ( ese pulso final, que por momentos casi parece justificar sus terribles maneras de motivar ), todos los premios habidos y por haber se los debe de llevar merecidamente el secundario de tantas y tantas películas.




Pero la cinta se quedaría coja si no se consiguiera a un actor capaz de aguantar de tu a tu a Simmons y la sorprendente labor de Miles Teller lo consigue: el joven actor demuestra el viaje emocional de su personaje, su trasunto vital y su transformación profesional en un viaje doloroso y atropellado, donde la búsqueda de los sueños significa dejar atrás a todo y todos y dejarse la piel ( literalmente ) en el empeño. Desde el dolor que sufre el personaje ante los ataques del profesor, sus constantes insultos y sustituciones hasta llegar al clímax donde las tornas se dan la vuelta y parece que el alumno supera al maestro, Teller es capaz de mantener la intensidad a Simmons y elevar el film. El duelo entre los actores nos dan algunas de las mejores escenas de este recién iniciado 2015 cinéfilo.

( 1 ) Quien antes había dirigido un film en blanco y negro sobre una historia de amor con un trompetista de jazz, Guy and Madeline on a Park Bench ( 2009 ) o un corto  ( 2013 ) que fue el germen de Whiplash, de idéntico título.

4 comentarios:

  1. Esta película podría despertar bestias musicales...

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    1. No solo a musicales mi amigo esta película es simplemente asombrosa

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  2. Simplemente me encanto la película, no cabe duda que Whiplash es merecedora de tantos premios y nominaciones, J.K Simmons hace un papel extraordinario que es imposible no dejarse atrapar por el personaje.

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