miércoles, 15 de enero de 2014

(Cine) ( Críticas) El lobo de Wall Street

Excesos que derivan en crisis

 


El lobo de Wall Street en su traslación al cine se contagia de la alocada, excesiva y orgiástica vida que tuvo su protagonista, el bróker Jordan Belfort, quien con 22 años formó su propia empresa de inversiones y con 26 había ganado más de 26 millones con operaciones fraudulentas donde se beneficiaba de una atrayente labia para embaucar a pobres personas a las cuales les vendía acciones a un precio mayor para obtener más comisión el empresario, y luego llevar a la quiebra a los engañados inversores. Crónica de un ascenso y la caída con otro antagonista como protagonista, otro fracasado que ve la cara oculta de la vida, llena de grises, como  ( prota malas calles ), Jake LaMotta, Henry Hill o Sam Hostein ( casino ), el lobo de Wall Street supone el reencuentro con el mejor Scorsese, ese grandioso narrador, ese inteligente director, uno de los grandes que aquí demuestra que quien tuvo retuvo y con esta cinta puede enseñar (y mucho) a otros directores.

 



Apoyándose en un guión de Terrence Winter, guionista curtido en los Soprano y para quien dirigió el piloto de la serie Boardwalk Empire, Scorsese traslada las herramientas y el esquema usado en sus cintas de mafiosos como Uno de los nuestros ( 1990 ) o, sobretodo, Casino ( 1995) al igual de salvaje mundo de las finanzas. Eso unido a un trabajo primoroso de su montadora habitual Thelma Schomaaker, la cinta a pesar de su duración excesiva ( 179 minutos; con 20 o 30 minutos menos seria una obra maestra absoluta ) que en ningún momento se hace pesada ni aburrida, el maestro nos presenta una cinta alucinada y exagerada con tono de comedia negra alocada y amoral ( es la película más sexual de Scorsese sin duda y con un lenguaje soez ), el espíritu de las memorias escritas por el propio Belfort ( en una carta de amor a sí mismo podríamos decir ) se transmite en el estilo narrativo de Scorsese, todo es exagerado e irreal, incluso la propia duración de la cinta. El lobo de Wall Street es una narración exagerada de las peores características el ser humano, su búsqueda de amasar dinero a costa de los demás para poder obtener beneficios propios y libertades amorales cual Dios Baco tales como ropa cara, coches de lujo, grandes casas, drogas y sexo, es el “ Calígula de nuestro siglo” en acertada descripción de su soberbio actor protagonista, un Leonardo DiCaprio que asume totalmente el protagonismo y capta nuestra atención.

 


Mencionar esos 80 primeros minutos, muestra soberbia de que hemos recuperado al mejor Scorsese, al director nervioso que transmitía dicha energía y nervio a la puesta en escena y montaje, con una presentación de personajes y una descripción de los mismos vibrante y el funcionamiento de la bolsa y sus secretos, donde en todo momento sabemos lo que ocurre y si así no fuera tal como nos dice el protagonista rompiendo la cuarta pared y hablando directamente a la audiencia “ lo único que tenéis que saber es que lo que hacíamos era ilegal “. Si en uno de los nuestros la adicción a las drogas se transmitía a la puesta en escena ( recordar esa mítica escena de su protagonista encocado y paranoico, escapando de helicópteros imaginarios ) en el lobo de Wall Street la propia narración adquiere ese ritmo, como si la misma fuera realizada por la mente drogada del protagonista. Pero el film se basa sobretodo en Casino, donde allí asistíamos al nacimiento y funcionamiento de los casinos aquí tenemos la creación y transformación de un joven inocente cual corderito ( su primer empleo, donde acude con un traje gris, que le diferencia de los cazadores, los ejecutivos con traje negro ) que pasará a ser el líder de la manada en años sucesivos. Después de ser enseñado por  ( breve pero soberbio y definitivo papel de Matthew McConaughey, en su mejor año: tras Killer Joe, Mud, la fantástica True Detective y este papel, es uno de los favoritos para llevarse el Oscar por su rol e enfermo de sida en Dallas Buyer Club ), Belfort aprenderá como la palabra es su mejor arma, a la vez que adoptará los malos hábitos de vida que le llevarán a su caída junto a su soberbia. En su parte final, donde la cinta sufre la larga duración asistiremos a un esquema muy parecido al de la obra protagonizada por Robert De Niro y Sharon Stone y veremos como el protagonista cae debido a sus excesos y a no saber salirse cuando tenia una escapatoria; aún así tenemos un momento tan divertido como patético ( cuando los efectos de un potente fármaco privan a Belfort del control de su cuerpo, un momento tan incómodo como splastick o comedia física ) y un final muy duro. El dominio técnico de Scorsese se hace patente tanto en la labor narrativa y el ritmo de la cinta como en las escenas de masa, tanto en los numerosos momentos dentro de oficinas repletas de agentes (donde nunca perdemos detalle de lo que hace cada individuo, a pesar del amplio número de los mismos y donde sorprende el buen e “ilógico” uso de  planos con grúa cuasi imposibles; foto de Rodrigo Prieto en su primer trabajo con Scorsese ) o las numerosas orgias, que no tienen nada que envidiar a las de yo soy Sam de Spike Lee o Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick.

 

La mejor arma de Belfort era su lenguaje y su labia y así lo sabe Scorsese, el cual filma de manera muy clara y expositiva los numerosos discursos dados por un DiCaprio en gracia. La palabra, bien sea a través de discursos, monólogos o diálogos con el espectador incluso, son muy predominantes en una historia con un guión correcto y lleno de cierta mala baba ( ese clímax final, donde luego entraremos ), donde se agradece el tono de comedia negra, negrísima en ciertos momentos ( el intento de chantajear a un agente del FBI encarnado por Kyle Chandler, Friday Nights Lights ) y donde la dirección de actores y la labor de los mismos es primordial; así tenemos a un Jonah Hill sorprendente, en una muy buena actuación como la mano derecha de Belfort, o secundarios como Jon Bernthal, Matthew McConaghey, las mujeres interpretadas por Cristin Milioti ( la madre de como conocí a vuestra madre )  y Margot Robbie ( en un rol diferente al de Sharon Stone en Casino; aquella caía por sus malas influencias y su adicción al dinero ergo las drogas y aquí Margo intenta ser una brújula moral para el protagonista, sin conseguirlo ), el oscarizado francés Jean Dujardin como el banquero suizo Jean Jacques Saurel o los directores metidos a actores Jon Favreau ( Iron Man 1&2 ) y sobretodo Rob Reiner ( cuenta conmigo ; destacar su escena donde no sabe entender los gastos de la compañía en fiestas extravagantes que incluyen prostitutas, enanos que son lanzados a dianas, etc ). Pero para mantener la atención del espectador y no rechazar a tan grisáceo personaje se necesita a un actor con carisma capaz de tener nuestra atención y ser partícipe de su caída a pesar de las locuras y errores que comete y aquí tenemos a un excelente DiCaprio: en su quinto trabajo con Scorsese ( como nueva pareja artística; DiCaprio ha sido el máximo impulsor del proyecto, igual que en su momento De Niro fue quien puso en pie esa obra maestra llamada Toro Salvaje ) el actor llega a un saber estar y una presencia arrolladora, DiCaprio está soberbio en su continuo protagonismo ( está presente en todos los planos, además de llevar la voz cantante de la narración con su voz en off ), en todos sus monólogos y discursos está inconmensurable y es el protagonista que necesitaba la historia, capaz de captar nuestra mirada y dejarnos cogidos, como muestra ese plano final demoledor con un Belfort recién salido de prisión y que se dedica a dar charlas mientras la audiencia está embobada ante sus preguntas….

 
 


El lobo de Wall Street es una muestra perfecta del mejor Scorsese, y todos debemos aplaudir su propuesta, por muy excesiva y amoral que sea ( no hacer caso de las críticas vertidas en ese aspecto: ¿ o es que el ser humano no se vuele egoísta y ávido de vicios ante la obtención de poder? ) con un actor protagonista excelso y una narración ejemplar; lástima que la propuesta no tendrá mucha presencia en los premios debido a la mejor recepción crítica de la gran estafa americana de David O. Russell, cinta donde el director juega a copiar a Scorsese y se salva por sus actores; no veais copias, disfrutad del verdadero maestro, ver como filma Scorsese y deleitaos con ello.

 

 

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