miércoles, 10 de diciembre de 2014

[Sitges 2014] [Cine](Críticas) Orígenes


Ciencia vs fe




“ Los ojos son el espejo del alma”, dice un dicho popular y esa expresión sirve para expresar en apenas siete palabras los vericuetos del último film del director norteamericano Mike Cahill, el cual sigue fiel a sus premisas y nos da una cinta más emocional y accesible que su anterior Another Earth, y que a la postre le sirve para colocarse como uno de los directores de cine de género más interesantes de la actualidad. La cinta fue la flamante ganadora de esta edición del Festival Internacional de Cinema de Catalunya – Sitges’2104



La historia versa sobre los experimentos que lleva a cabo el doctor Godweather ( un genial Michael Pitt, Boardwalk Empire, Soñadores ) que quiere demostrar como el iris humano, esa parte de nuestro organismo incapaz de ser igual en dos personas, se puede crear desde cero, por lo que se pondría en tela de juicio la existencia de un ser superior o divino, algo en lo cual está investigando junto a (Brit Marling , actriz fetiche de Cahill) . Pero todo cambiará cuando conozca a Sofie ( la actriz de origen español  Astrid Bergès-Frisbey , Piratas del Caribe IV ) de la cual se enamorará perdidamente primero a través de sus peculiares iris y luego de su metafísica personalidad. Después de un demoledor acto dramático, el doctor se embarcará en una búsqueda al ver como algo tan imposible como la aparición de otros seres humanos con iris cuasi idénticos están ocurriendo, viajando hasta la India, donde sus creencias se verán demolidas.


Orígenes está estructurada en dos partes bien diferenciadas, algo que también es sinónimo de su entramado argumental donde se busca una lucha entre la ciencia y la fe, entre los  datos que demuestran hechos y la creencia en el más allá, en divinidades y seres superiores a nosotros, en el azar. Cahill se muestra particularmente hábil, con el apoyo de su trío protagonista, dando una historia humana y donde esa diatriba está muy bien expuesta: como el azar y la casualidad se topan en la vida del científico ( el conocer a la misteriosa Sofie en la fiesta de Halloween y, sobretodo, su reencuentro marcado por el número 11 ) y como todo su mundo se desmorona tras esa dramática escena ( que será clave para el clímax de la cinta, y que todo espectador atento lo verá ), donde Don ha perdido la vista debido a un accidente en el laboratorio y no podrá volver a ver esos ojos que le enamoraron…o eso creía él. La segunda parte de la cinta deja su tono romántico para embarcarse en un viaje emocional que, no por casualidad, le llevará a la India ( en línea con el cierto tono New Age que tiene la película) donde contará con la ayuda de ( Archie Panjabi , la Kalinda Sharma de The Good Wife ; no es el único rostro televisivo reconocible, pues el otro investigador es Steve Yeun , de The Walking Dead ) y donde la historia entra de lleno en una búsqueda, irracional para el protagonista, donde se nos hablará de la posibilidad de la reencarnación ( aunque suena paradójico que no se mencione en ningún momento este término).




Contando con tres grandes actores, donde sobresale sobretodo el protagonismo de Michael Pitt en su carácter lleno de paradojas, donde el actor sabe demostrar la alegría por sus experimentos, el dolor por la pérdida amorosa, y como sus dos mundos chocan haciendo que sus ideas varíen. En esta aventura emocional se ve arropado por dos actrices muy destacables, como  y sobretodo Brigitte, quien vuelve a demostrar su buen hacer junto a Cahill. El guionista y director consigue ser claro y emocionante en la historia, si bien sus toques de cine indie ( el subrayado dramático mediante el uso de canciones, por ejemplo ) beneficia más a su primera parte que a su momento más “ místico”. El inicio de la relación amorosa entre los protagonistas, narrado en paralelo al triunfo del experimento de y ( y como la propia doctora está celosa con Sofie ), el accidente y ese extraño resultado que sufre la inspección ocular del pequeño Tobias (momento en que el film apunta pistas para llegar a su conclusión ), momento en que la historia se mete de lleno en su objetivo. Aún perdiendo algo de fuerza expositiva, hay que agradecer momentos como el test con la joven Somalia y la escena delante del ascensor. Dos maneras de ver y entender la vida, expuestas en algo tan sencillo como son dos ojos y una mirada, en un film emocionante y profundo, potenciado por esa historia de amor y su fantástico protagonista, los cuales consiguen que ese tufillo a new age por un lado y tics del cine independiente desaparezcan y proponga el debate dentro de una hermosa historia. Y quedaos tras los títulos de crédito, pues hay una escena tan sencilla como funcional que potencia el mensaje de este bello I Origins.

2 comentarios:

  1. Me causo gran impacto la cantidad de codigos planteados... no me quedo claro el uso del numero 11 para el reencuentro y el personaje masculino q se topa con el protagonista en el ascensor en la India...

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  2. Me causo gran impacto la cantidad de codigos planteados... no me quedo claro el uso del numero 11 para el reencuentro y el personaje masculino q se topa con el protagonista en el ascensor en la India...

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