jueves, 26 de noviembre de 2015

[Sitges 2015] (Críticas) Coche policial (Cop Car)



Sobre dos jóvenes, un coche de policía y un poli corrupto

 


Érase una vez dos niños jóvenes, Travis y Harrison  (James Freedson-Jackson y Hays Wellford ) que mataban su tiempo corriendo por campos mientras soltaban tacos y buscaban algo con lo que entretenerse y como, de repente, encuentran un coche de policía abandonado; como no, lo cogerán y conducirán por las largas y solitarias carreteras del centro de Estados Unidos, bajo la incrédula mirada de alguna transeúnte. Pero ellos no saben que dicho coche pertenece a un corrupto y salvaje policía (el sheriff Kretzer ( muy destacable Kevin Bacon ) el cual les perseguirá cual lobo feroz en busca de un paquete misterioso que hay en el maletero y que también le pertenece al criminal ( Shea Whigham , Boardwalk Empire ).

 



Cop Car es el segundo largo de Jon Watts , el cual debutó con la simpática Clown  (2014,  donde un hombre se disfrazaba de payaso, y luego no podía quitarse dicha máscara ) el cual en breve nos sonará a todos pues es el escogido por Marvel/Sony para el tercer reboot ( y van…) de Spiderman con Tom Holland ( Lo imposible, J.A. Bayona, 2012 ). Aquí nos presenta un relato breve (apenas 85 minutos ), sencillo e intrascendente, que trata en última instancia sobre la amistad, y en tono de cuento, aunque un cuento oscuro y negro, eso sí.

 

Soy el LOBO FEROZ y vengo a por vosotros
 
Al ver el tono de la cinta y la sencillez del guión es demasiado obvio hablar de la noche del cazador ( Charles Laughton, 1958 ), esa obra maestra con un estupendo Robert Mitchum como ese falso predicador, como referente clarísimo. Y si allí el villano era la guinda del pastel de un relato absorbente e inteligente, aquí nos encontramos a un cínico y despiadado Kevin Bacon, productor de la cinta y lo mejor de la misma, en un rol plano - no es que el guión sea complejo; al contrario y es lo que más se aplaude de la propuesta, con un tono muy indie en su puesta en escena y fotografía – . Ese toque amoral, donde el mayor riesgo viene de un agente de la ley y que deviene un psicópata violento y autoritario es lo más acertado del realto, junto a la composición del actor. Por ello esta especie de cuenta comingo mezclada con el diablo sobre ruedas destaca por su sencillez y su amoralidad, al tener a dos jóvenes como protagonistas que, debido a su aburrimiento, roban algo ajeno, rompiendo la ley pero lo peor es que esa ley que debe protegerte está personificada en un ser malvado que rompe la ley que paradójicamente se supone tiene que salvaguardar; Una juventud perdida y descarriada donde el que se supone debe ser uno de sus sustentos morales viene personificado en una persona amoral y metáfora de lo peor del ser humano.

 


El magguffin del film es tremendamente sencillo y eso se transmite a su puesta en escena, donde los dos niños huyen de una amenaza que irá tras ellos cual monstruo, siendo el relato una gran huida con un final previsible si bien ese momento final le da un toque extra al pequeño relato, donde la amistad es lo que perdura en nuestras vidas. Más que la puesta en escena, destaca la dirección de actores, todos ellos muy correctos  si bien no veo alicinetes que den crédito al joven director para ser escogido para dirigir una gran producción superheroica, más allá del carácter juvenil que se le quiere dar a la misma.

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